10 de septiembre de 2011

El Alfil y la mula de carga


Como ya os advertí en post pasados, tres amigos decidimos matarnos, yo fui el primero en hacer mi relato, la segunda ha sido Maribel Cerezuela, del blog diariovoz, aquí tenéis el suyo.

El Alfil y la mula de carga

Los domingos y fiestas de guardar disfrutaba haciendo “arroz con leche” con mucha canela. Le pones demasiada, le decía Carmela, su vecina siempre oliendo lo que hacía desde el patio de la comunidad, reseca el arroz, insistía, y no tiene el mismo sabor. No le hacía caso.
Ese domingo, lo recuerda porque, para ser abril, hacía demasiado calor. Si abrías las ventanas el ladrido de los perros no le dejaba descansar. ¿Qué demonios les pasará hoy? Se metió en la cocina, sacó todos los preparativos, dispuso el orden de la receta, que, aunque se la sabía de memoria, no quería fallar y volvió a la terraza. Shhhhhhhhhhhhh, les gritó: ¡Callaros! Viannko, el pastor alemán, saltaba tanto asomando la cabeza por el terrado que parecía se quería tirar de un momento a otro a la calle. ¡Vaya día que llevan los pobres! Este vecino es un desastre. ¿Es que no los oye? Salió al rellano del pasillo, tocó a la puerta una y otra vez. Nada. No se oía nada. Volvió a tocar el timbre con más insistencia. Nada.

Entró en la casa, cogió un recipiente con agua, otro con restos de la cena y subió las escaleras. Les subiré esto para que se calmen. El chico se habrá quedado dormido en casa de algún amigo. Con cuidado fue subiendo los peldaños de mármol que en otro tiempo fue muy blanco. Llegó hasta la puerta, abrió el cerrojo que impide el paso, salvo a los vecinos y entró gritando… ¡Calma! ¡Calma! Viannko, siéntate. Pon orden aquí. Les puso el agua, les dejó la comida, y se sentó en el tranco de entrada a la terraza.

Los perros se calmaron un poco. Comieron, bebieron. Iban y venían de la comida a sus pies. Querían jugar o eso pensó ella. Viannko, el más grande, puso las patas encima de la baranda de la terraza. Miraba nervioso a todos lados. ¡Siéntate! Ven. Viannko, ven. Eso es. Tranquilo. Si tú estás tranquilo Mizala también lo estará. Ven pequeño, ven. ¿Qué bochorno hace verdad? Demasiado calor. ¿Dónde andará tu amo? Estuvo sentada un rato más. Cara al sol, pensaba dónde estaría su vecino, cuando oyó gritos, lloros… Viannko se levantó ladrando y gimiendo.

Se asomó viendo a Carmela en la terraza de enfrente que había puesto la radio a toda pastilla. Seguía llorando. ¡Qué pena! ¡Ay! Madre de Dios. ¡Qué pena de hijo! ¿Cómo habrá sido? ¿Quién ha podido hacer semejante atrocidad? ¡Madre mía! ¡Qué pena! Carmela. Grité. ¿Qué te pasa mujer? Escucha. Escucha. Las noticias han dicho que “Ha sido encontrado un chico, con las piernas atadas de un árbol, cabeza abajo, y en el pecho clavada una pieza de ajedrez”. Mizala, como si supiera de quién estaba hablando la radio empezó a gimotear. Viannko, más nervioso, no paraba de saltar y ladrar.

Sin saberlo, los perros estaban dando una nota a la retransmisión radiofónica. Un poco después, Antonio Felipe Rubio, en las noticias, aclaraba que el chico joven encontrado se llamaba Miguel Álvarez, jugador profesional de ajedrez, excelente escritor de novela negra, amante del teatro y los clásicos. Anunció, para el día siguiente, una entrevistaría con el tesorero de la Federación de Ajedrez,  Ángel Simón, un colega y amigo de Miguel Álvarez, que expondría el proyecto que había decidido la Federación de Ajedrez, sobre la marcha e improvisadamente, para hacerle una mención honorífica anual, con inversión de unos cuantos millones para la apertura de la casa de John Lennon, que amén de la música, le dejarían una habitación, en régimen de alquiler gratuito,  para torneos de ajedrez, tanto a nivel provincial como internacional, desde esa primavera hasta que el Excmo. Ayuntamiento tuviera a bien mantener y patrocinar.

Dos días después, pasados los funerales correspondientes y hecha la autopsia, los titulares de los periódicos seguían haciéndose eco de la noticia con todo tipo de detalles, fotografías de un cuerpo esbelto, guapo aún después de muerto, desnudo, sin más ropa que ese Alfil clavado en su pecho. Todo eran especulaciones. 

Nadie sabía qué podría haber desencadenado tal suceso. Al día siguiente, tal y como se había anunciado, a la entrada de la radio, allí se encontraba Ángel Simón, demasiado pálido a pesar de su piel siempre pálida, con ojos como abstraídos en una nota que no acaba de sonar. Le pregunté qué le pasaba. Pero no parecía oírme. Entró en la radio. Mientras los amigos estábamos fuera oyendo la entrevista donde un mordaz presentador, como sopesando lo que Ángel le contaba, desvió el tema del trofeo honorífico por la muerte de Miguel para indagar mucho más sobre la vida y la amistad que habían compartido. 

En un momento de la entrevista, Ángel gritó: “Se lo advertí, no iba a consentirle que me hiciese la Variante Najdorf”, -“Seguramente, la forma más popular de jugar la Defensa Siciliana. Mantiene elástica la situación de sus piezas sin definir la situación de sus peones centrales, los cuales serán ubicados en función de las casillas que ocupen las figuras blancas”-.

 Entrevistador y controlador de sonido se miraron con cara de querer saber qué había balbuceado el entrevistado sin que cayera en la cuenta de la gravedad de la frase y se cerrara en banda. – Ángel, conocía el paraje dónde fue encontrado su amigo? – Claro, explicó, queda muy cerca del mirador de la Azucena, un poco más arriba está mi nueva casa, ¿Cómo no iba a conocerlo si él vino conmigo cuando me la compré? Precisamente él insistió porque se respiraba un ambiente tranquilo, propio de nuestro juego, amable la gente, nos deja estar en la parte oriental del mirador, sin tiempo, sin ruidos, jugando toda la tarde nuestras partidas diarias.


-Y tiene alguna explicación de cómo pudo llegar su amigo allí, sabiendo que ese día no habría nadie en casa porque según usted mismo afirmó, dejó bien claro que estaría de viaje toda la semana?- No. No le puedo decir qué hacía allí.

Fuera, todos los amigos del club de ajedrez AJAJA, se estaban dando codazos y preguntándose si iban a dejar que el amigo Ángel se saliera con la suya sin castigo por lo que estaban creyendo descubrir y que pensaba que era un asesinato cruel de un maestro de Ajedrez. Ella estaba callada. Miraba el suelo. Un suelo que por puro azar era de losas blancas y negras. Sintió mucha rabia, luego impotencia, y después, como por inercia, tomó una decisión. A esto que salió Ángel por la puerta principal de la Radio, saludó a los amigos, y levantó los brazos con marcado sentimiento. Se acercó por detrás, y en el costado, le dio un pequeño toque de aviso. – Sabemos que has sido tú- Lo demostraré-. Toda la Federación en pleno miraba y le increpaban con preguntas sin sentido o le gritaban que sabían que él había sido el que llevó a nuestro amigo a aquél paraje, vivo o muerto…

La cosa quedó ahí. Ángel se marchó para su casa y todos los demás contertulios se fueron dispersando. No había pasado una hora que terminó la entrevista y un grupo de los más amigos estaba reunido en el“Relampaguito” tramando algo que no se entendía muy bien qué era. 


Dos días después, tocaron a su puerta. Abrió y un atractivo policía que le dijo: “Queda usted detenida por la muerte del tesorero de la Federación de Ajedrez, Sr. D. Ángel Simón” –¿Cómo que detenida? ¡No he salido de mi casa en tres días!-¡Vamos! -Ya le contará todo eso que dice al juez. ¡Vamos!

8 de septiembre de 2011

Pasiones Encontradas

Hola chic@s, estos son los dos primeros capítulos, digamos de una novelita, que empecé a escribir, hace algún tiempo y ahora, que nuevamente he retomado esto del pesado arte de escribir, no se si retomar u olvidar. ¿Cómo la veis? ¿Merece la pena que la termine?

Pasiones Encontradas.
por
Miguel Álvarez
Hace ya quince años.
No podré olvidar nunca aquel último año de colegio, teníamos ya los 13 años todos nosotros, estábamos en pleno apogeo hormonal y nada, nada había en nuestras mentes más allá de un único pensamiento, el sexo. Todo lo que rodeaba nuestra vida cotidiana terminaba relacionado con él, desde el viaje de estudios, hasta el verano.
Supongo que como el resto de los adolescentes de todas las épocas, pasadas y futuras, nuestras vidas eran de lo más monótonas, al colegio por las mañanas, comedor allí mismo, clases por las tardes y actividades extraescolares, así había sido hasta entonces. Lejos quedaban los años del parvulario y de primaria, donde chicos y chicas jugábamos juntos sin importar el sexo ni el juego. Pero ahora, ahora ya no, los chicos teníamos que jugar con chicos y como no, a juegos de chicos, football, por otra parte, las chicas, hacían lo mismo, jugar al vóley, el elástico y hablar de “cosas de chicas”, ¡Pobre de aquel chico que le diera por jugar al elástico o al vóley!
Pero entonces y de forma tan paulatina que pasó inadvertida para todos, la sexualidad cambió nuestra forma de ser, nuestros grupos de amigos, y para algunos, dio un giro inesperado a sus vidas. Con eso llamado pubertad o adolescencia, nos volvimos crueles, discriminadores…Amigos de toda la vida, empezaron a darse de lado por tener gafas, o ser gorditos, chicos que apenas ni se conocían se hacían inseparables por eso de la popularidad, por ser los cabecillas del grupo, ahora los amigos no eran amigos, eran simplemente personas con intereses comunes.
¿Es la sexualidad, asesina de la inocencia? ¿O el simple hecho de envejecer hace que dejemos a un lado la felicidad para preocuparnos del que dirán?
Bueno, eso ya sería cambiarnos de tema, así que mejor centrarnos y volver al redil.
Como pasa con todo en la vida tenía que pasar con la sexualidad, algunos llegan antes, otros más tarde, otros simplemente no llegan y bueno...algunos, por motivos que desconozco simplemente escogen caminos alternativos.
No olvidaré nunca aquel día de octavo de la E.G.B, estábamos un grupo de chicos reunidos, hablando juntos, cosas de chicos, cuando Juan dijo: “Dios como está el culo de Isa” esa frase cambió mi vida para siempre, como si de un demonio deseando salir se tratase, las palabras brotaron de mi boca “A mí me gusta más el tuyo” y entonces todo cambió.
Octavo de la E.G.B
Tras aquella frase vomitada por mi boca todo cambió y yo debía cambiar al mismo tiempo o la situación terminaría conmigo, en ese momento no me di cuenta, pero ahora comprendo, mejor que muchos, eso de lo que tanto nos han hablado durante nuestro estudios, la capacidad de adaptación del hombre al medio. Ahora comprendo, como las habilidades sociales de un individuo pueden hacerle salir mejor o peor parado de la misma situación, como simplemente tu forma de afrontar, en este caso tu sexualidad, puede hacerte caer en una espiral de desprecio donde todos te den de lado, convertirte en el bufón de tus amigos, o simplemente hacerte llevar una vida “normal”.
Octavo fue un año crítico en mi vida, tras aquella frase mis relaciones con los compañeros de sexo masculino cambiaron drásticamente y no podía consentir que aquello pasara, no podía simplemente dejar que ellos, los que consideraba amigos, mis compañeros me diesen de lado, quizás por ello tuve que madurar más rápido, pensar más y mejor, y por qué negarlo, hacer uso de todo mi ser para “engañarlos” y llevarlos a mi camino.
Este fue un año de cambios, deje de jugar al football sala y me apunté a biblioteca, esto puede parecer una decisión idiota, si se meten contigo por ser mariquita cómo quitarse de football, ¿Qué sentido puede tener eso? ¿No era mejor demostrar que se puede ser gay y jugar football? Ciertamente se puede, pero yo era consciente que no era un crack, realmente no era lo mío, así que tenía que sacar el máximo partido a mis armas y ser el encargado de la tele, el video, la biblioteca y la llave maestra de las puertas de las clases podía darme ciertas ventajas que posteriormente usar, como así sucedió.
Las semanas fueron pasando y mi reputación como enchufado, empollón y mariquita iban en aumento, era simplemente el chico bueno para los profesores y el mariquita del colegio para los compañeros.
Pero como antes dije, los adolescentes solo teníamos una cosa en la cabeza, una con la que lo relacionábamos todo y estaba por encima de todo, el sexo. Hoy, ya no es como antes, ahora casi todo el que quiere puede con gran facilidad tener relaciones sexuales sin importar la edad, ni el donde, pero antes, el sexo era un tema tabú, los padres apenas nos hablaban de él, no había internet, casi no se daban charlas de sexualidad en los colegios ni institutos, solo sabíamos lo que habíamos visto en las famosas revistas porno de la época que alguno conseguía cogerle a su padre, los más afortunados habían encontrado el sitio secreto donde sus padres guardaban las películas X y poco más, pero si teníamos todos una cosa clara, todos queríamos tener sexo y lo queríamos ya. Ese deseo incontrolable de tener sexo, de querer ser mayores, sería mi mejor arma.
Pensé, analicé, estudié por mucho tiempo quien sería la persona ideal para empezar a experimentar nuevas sensaciones, para descubrir los placeres carnales y sin duda para conseguirlo había que empezar por los marginados, los raritos, el de gafas, el repetidor…Vamos nade de ir a por los deportistas, ni por los populares hasta que todo no estuviese bien pulido.
Aquél octavo curso pasó, y fue algo que jamas olvidaré, no entraré en largos detalles, ni en el cómo o el por qué, solo os diré que tras ese curso, que después de mucho hacer y pensar, aprobé todo mi curso, con buenas notas, me llevé grandes amistades, que aún hoy conservo, disfruté del viaje de estudios, como sin duda, ninguno otro, pues yo, yo me “lié” con todos y cada uno de los chicos que quise del colegio, eso sí, ni entre ellos saben quienes son.
De entre ellos, como a cualquier persona que mantiene en su vida varias relaciones, algunos me marcaron más, otros menos y algunos solo fueron un mal polvo. Sin duda, dos de ellos merece, el estar en este escrito, el tener su espacio.

7 de septiembre de 2011

Diez razones que amar.


 ¿Qué es amor? Esta es posiblemente la pregunta más formulada en la  historia, las que más diferentes respuestas tiene, aquella que ni matemáticos ni filósofos, con exactitud sabes responder.
Para mi amar, es simplemente amor, y amor no es otra cosa, que desear lo bueno y soportar lo malo de cada uno de nosotros.









Amo, por amar amo.
Amo tu ser, tus ojos, tu piel.

Amo el acariciar de tus zarpas,
amo el rasgar de tus garras.

Amo de tu boca, el hedor en la mañana,
amo del váter, tu sonata.

Amo, por amar amo.
Amo tu mirar, tu querer, tu callar. 



5 de septiembre de 2011

¡LO SIENTO! El crimen del congelador.






Bueno amig@s, el aburrimiento es muy malo, y Maribel que debe ser una de las personas más aburridas del mundo, no ha tenido mejor idea que la de realizar un relato negro, uno sobre asesinatos, y para terminar de liar la cosa, nos matamos unos a otros, como ya expliqué en el post anterior La sentencia de Ángel. Antes de publicarlo quiero pediros perdón a aquellos valientes que os atreváis a leer, el que puede ser, el peor teatro negro jamás escrito, Gracias y suerte a los valientes que lo intenten.




Escena 1ª.

Acotación escénica: Los personajes, Maribel, Ángel y Miguel, se encuentra en un bar, uno de estos cutres, con verdes paredes y suelos con solera, donde cliente tras cliente a cual de ellos más friki combinan, a la perfección, el gasto de un café con horas y horas de monótonas charlas.

Ángel: ¿Tenéis los poemas y relatos terminados ya? La publicación, será dentro de poco, se que nada podéis hacer frente a mi gran talento, pero bueno, al menos, que sean los siguientes en la lista en calidad y lectores.

Maribel: ¡Joder Angelito! Como te pasas, y si, mis relatos eróticos están ya listos.

Miguel: Mis "merdipoemas" también lo están, tranquilo.

Ángel: Bueno marcho ya que tengo que comprar unas cosillas.

Acotación escénica: Ángel se marcha lentamente sin saludar a nadie de los presentes, mientras, a su espalda, Maribel y Miguel lo mira con desganas.

Maribel: ¡Qué asco de tío! Lleva así toda la vida, desde que lo conozco, es lo más prepotente del mundo, a ver si hay suerte y lo atropellan.

Miguel: ¿Atropellarlo? Que poco poético, hasta él merece otra muerte.

Maribel: ¿Otra muerte? ¿Estás pensando en matarlo realmente?

Miguel:  ¡No!, solo en planear una muerte a su altura, algo meramente literario, ¿Te animas?

Maribel: Por qué no, siempre quise intentar escribir algo de novela negra, no solos estos eróticos relatos que me hace parecer una depravada sexual.

Miguel: ¿Parecer?

Acotación escénica: Risas.

Escena 2ª.

Acotación escénica: A espaldas de Ángel, Maribel y Miguel, deciden quedar a tomar un café, esta vez en un sitio distinto, una cafetería pequeña, de estas de barrio que parecen una caja cerillas, tranquila, silenciosa, donde no van nunca y nadie los conoce, para hablar, con tranquilidad, y sin que Ángel se entere de como va, el relato de su asesinato.

Miguel: La monotonía y la rutina en nuestras vidas, ese, ese es el denominador común, y si queremos deshacernos de él, tendremos que trazar nuestro plan basándonos en esto Maribel.

Maribel: ¿Monotonía, rutina? ¿Lo vamos a matar de aburrimiento? 

Miguel: ¡No! pero esa rutina, nos dará la hora y el lugar y con un poco de suerte, hasta alguien a quien culpar, pues recuerda, que el crimen perfecto es aquel, en el que un inocente es condenado.

Maribel: Comprendo ¿Tienes algo en mente? ¿Has pensado como matarlo?

Miguel: Tengo pensados varios métodos, y hasta ahora, todos descartados, pero tranquila, daré con el correcto, es solo cuestión de tiempo.

Maribel: ¡Tiempo! Es de lo único que carecemos, en tres semanas sale el borrador de "Relatos Almerienses con encanto" y este capullo acaparará, como siempre, todos los elogios y miradas, con esa forma tan goyesca de escribir. ¡No podemos permitirlo, o triunfamos este año o todo habrá sido en vano!. ¿Qué métodos has descartado?

Miguel: 

  1. Cortar el cuello, pero deja demasiada sangre y es difícil no dejar rastro. 
  2. Encerrado sin agua, pero dado su masa tardará en morir unos 6 días y la gente preguntaría.
  3. Encerrado con agua y sin comida, mucho más divertido, puede tardar en morir 40 días, pero la gente aún se preguntaría más donde está.
  4. Quemado, sería maravilloso oír el chasquido de sus huesos al romper, pero el dolor, le haría gritar demasiado y conlleva ciertos problemas y dificultades el llevarlo a un sitio alejado...
  5. Muerte por gas, unos 10 minutos, pero no es doloroso, sería para él como dormir, y tiene que sufrir, como nosotros sufrimos sus letras.
Maribel: Conforme, si se te ocurre algo llámame, si se me ocurre a mi, haré lo mismo. 

Escena 3ª.

Acotación escénica: Pasaron un par de días, en los que noche tras noche, para no cambiar en nada sus hábitos, Miguel no paraba de pensar, el cómo, el cuándo y el dónde, hasta que dio con la solución a todos los problemas. Miguel llamó a Maribel, quedaron en aquel apartado café y le contó la idea para el relato. 

Miguel: Maribel, lo tengo, ya se cuándo, un Sábado, dónde, en una salida a tomar vinos, cómo, congelado, una muerta ideal para él, primero tendría escalofríos y le rechinarán los dientes, su cuerpo entero temblará de forma descomunal mientras sus dedos de manos y pies se congelan, sintiendo, al mismo tiempo, un dolor en la traquea y los pulmones de respirar el aire helado, ira poco a poco viendo disminuir sus fuerzas, el frío quemará su piel, y poco después morirá de para cardíaco, en no más de una hora.

Maribel: ¿Cómo lo congelamos?

Miguel: Tranquila, él se encargará de eso, esa es la mejor parte, calla y escucha.

Acotación escénica: Miguel coge su teléfono y llama a Ángel.

Miguel: ¿Grande Maestro, de la grande casa suya?

Ángel: El mismo dígamelo

Miguel: Oye mira, que he pensado podríamos ir este fin de semana a algún pueblo de estos que os gustan a Maribel y a ti, pasar allí el "finde" comer, beber, jugar unas rápidas y preparar el por equipos y mientras pues Maribel que escriba algo nuevo, que aún vive de lo que escribió hace 10 años, ¿Cómo lo ves?

Ángel: Joder, parece mentira que hayas tenido una idea buena tu solo.

Miguel: Bueno, pues encárgate de buscar la casa rural y sobre todo que tenga un congelador, uno de esos grandes como los de los bares, para meter toda la comida y sobre todo, el vino y la cerveza, ¿ok?

Ángel: Perfecto, pues en cuanto lo busque te aviso. Oye, del congelador que se encargue Maribel, que ella conoce de la asesoría a un tío que se dedica a eso y fijo que se lo deja más barato, sin factura ni IVA.

Miguel: Vale, yo llamo a Maribel y se lo digo. Nos vemos el Sábado pues.

Acotación escénica: Miguel cuelga el teléfono y sonríe, pone cara de estar pasándole algo por la mente.

Maribel: ¿No era un relato sorpresa? ¿Para que lo has llamado?

Miguel: Tranquila, debemos estar seguros de la fiabilidad del asesinato, por ello he pensado en recrear la situación, sin llegar a matarlo claro está, para ver, si realmente, la idea puede ser llevada a cabo, de esta forma, al escribirlo ganaremos en realismo, y en consecuencia, la obra será aún mejor.

Maribel: ¡Ah! Vale, comprendo para si el le diría algo a alguien de dónde se va o con quién, ¿No? 

Miguel: ¡Exacto!, todo se basa en que Ángel no diga nada a nadie, eso hay que comprobar, ¿En los años que lo conoces lo has visto dar explicaciones? El que sea tan reservado, será nuestra mejor coartada.

Maribel: ¿Como hacemos lo del congelador gigante? Yo no lo puedo pedir, quedaría entonces como que lo he matado yo y no tendría sentido la obra.

Miguel: Tranquila yo llevaré uno de mi cortijo, de esos que tengo por allí. Bueno, te dejo, voy a terminar los preparativos y a esperar la llamada de Ángel, nos vemos el Sábado y recuerda, no digas nada, debe ser todo un secreto hasta la fecha de publicación del relato, Ángel se va a quedar muerto.

Maribel: Bueno un beso, en eso quedamos.

Escena 4ª.

Acotación escénica: Miguel está en su casa, cómodamente tirado en el sofá cuando el teléfono suena, Ángel lo llama.

Miguel: Dime Ángel

Ángel: Oye, ya tengo el cortijo rural, es en Terque. ¿Cómo va lo del congelador gigante? ¿Has comprado ya la bebida?

Miguel: Lo del congelador va bien, ya está solucionado y lo de la bebida también, compre vino, agua y cerveza, para comer, queso, mojama, almendras, patés y unos ibéricos de los buenos y unas aceitunicas rellenas.

Ángel: Yo he pagado ya la casa rural, así que el sábado ajustamos cuentas y vemos a cómo salimos cada uno.

Miguel: Perfecto, oye voy a llamar a Maribel, recuerda a las 6 de la mañana en el cañillo, para llegar temprano y preparar todo, hasta mañana.

Ángel: Venga mañana nos vemos.

Acotación escénica: Miguel cuelga el teléfono, suelta una gran carcajada y llama a Maribel.

Maribel: Dime

Miguel: Recién hablé con Ángel, ya está todo listo, el Sábado hemos quedado a las 6 de la mañana en el cañillo del Paseo, no te retrases. 

Maribel: Si esto sale bien, el relato va a ser el mejor jamas presentado a este certamen, vaya mente retorcida que tienes.

Miguel: ¿Como que si sale? ¡Claro que saldrá! Bueno nos vemos el Sábado, ciao.

Maribel: Adiós, hasta el Sábado y recuerda no decir nada a nadie de dónde estás ni dónde vas.

Miguel: Tranquila y lo mismo te digo.

Acotación escénica: Miguel cuelga el teléfono y con actitud pensativa, se reclina sobre el sofá, minutos después va a su alacena y coge un par de pastillas.

Escena 5ª.

Acotación escénica:  Los tres personajes se encuentran a las 6 de la mañana en el caño del Paseo, Miguel al volante de una furgoneta blanca, se suben todos y emprenden viaje rumbo a la casa de Terque.


Miguel: Vamos, chicos todos para arriba.

Maribel y Ángel: Ya vamos.

Acotación escénica: Miguel y Ángel en la parte delantera sentados, Maribel atrás, sentada tras Ángel, de fondo, en la radio, cuando calienta el sol, ese gran tema musical.

Ángel: Oye aquí tengo la factura de la casa, que por cierto, teneos que pararnos justo antes de la entrada al pueblo, para recoger la llave, en un bar, es del dueño de la casa rural.

Miguel: Vale, ahora nos indicas y nos pasamos, yo tengo la de la comida y el congelador a salido gratis, yo tenía uno viejo en el cortijo, abandonado allí, lo limpié y ese es el que usaremos.

Ángel: ¿Qué ha hecho Maribel?

Miguel: Nada, como siempre.

Acotación Escénica: Todos se ríen

Maribel: Jolines como sois, yo he mandado, que se hacerlo como mucha clases y distinción.

Acotación escénica: Todos vuelven a reírse.


Escena 6ª.

Acotación escénica: Entre las amenas charlas y las risas, hemos llegado al bar, el típico bar de pueblo, con una gran explanada, antes de entrar, donde aparcar, sin nadie dentro, que no se sabe de que se mantiene, todo blanco, con olor a rancio y esas lindas moscas cojoneras en la puerta, esperando ansiosas para saludarte y no despegarse de ti.
Ángel, sale de la furgoneta, factura en mano, a por las llaves de la casa.

Ángel: Buenas soy Ángel Simón que hablé con usted hace unos días sobre la casa rural de la montaña, que le hice un ingreso, aquí tiene el justificante, y venía como acordamos a recoger la llave.

Posadero: ¡ Un placer! "Pue na, aquí sus tienes las llaves, está todo jaapeao, fue mi mujer a limpiarlo todo ayer, cuando sus vayáis me dejas la llave en la maceta que ya pazaré yo a por ella".

Ángel: Perfecto, en ello quedamos, un saludo y gracias.

Acotación escénica: Ángel se da media vuelta y se dirige a la puerta.

Posadero: ¡Tú! "Ven aca pa ca toma una botellica de vino del güeno de aquí der pueblo, es de las uvas de mi cortijo".

Ángel: Muchísimas gracias, todo un detalle, nuevamente gracias y adiós.

Acotación escénica: Ángel vuelve a salir, con cara sonriente y mostrando orgulloso, la botella de vino se monta en la furgoneta.

Escena 7ª.

Ángel: ¡Listo! Ya tenemos las llaves, así que rumbo a la casa.

Maribel y Miguel: ¿Y esa botella?

Ángel: Un regalo del posadero, nada más ver mi nombré me conoció, un señor muy culto, había leído mi obra.

Acotación escénica: Miguel y Maribel se miran, cómplices con cara de sorpresa e indignación.
Continúan su camino y llegan a la casa rural, una casa, con encanto, de planta baja, toda blanca de la cal, con un porche con arcos lleno de platos, de esos de cerámica, colgados por la pared, en su interior, un gran salón con una antigua chimena y un sofá roñoso, al fondo tres dormitorios y la cocina, separada por una barra de madera del salón, el aseo, al fondo a la izquierda, como siempre. Los tres descargan sus maletas con la ropa, colocan, enchufan el congelador y se marchan a dar un paseo, haciendo tiempo para la hora de comer.

Escena 8ª.

Acotación escénica: Mientras regresan del paseo, planean que hacer de comer, una vez en el porche de la casa, se ponen manos a la obra.

Ángel: Voy al aseo, a lavarme las manos para empezar con los preparativos.

Miguel: Perfecto, ahora vamos nosotros.

Maribel: Eso y nada de cagar, sino déjanos lavarnos primero.

Ángel: ¡Yo no cago! Si acaso defeco.

Acotación escénica: Todos lanzan una carcajada. Ángel se va,entra en la casa y se dirige al aseo.


Maribel: ¿Como va todo? ¿Va cuadrando la historia? ¡El relato tiene que ser un éxito!


Miguel: Tranquila todo va mejor de lo que esperaba, ni en mi mente había ocurrido tan perfecto como hasta ahora.

Acotación escénica: Ángel regresa y se pone a cortar el pan, mientras, Maribel y Miguel, van entrando al aseo a lavar también sus manos.
Al terminar, los tres juntos en el porche de la casa.

Ángel: Bueno, ¿Qué vamos a comer? Con que nos vas a sorprender Miguel.

Miguel: Mira, pensé que como solo eramos tres y a cual de nosotros más sibarita, para no estar todo el rato en la cocina y desperdiciar el "finde" compré unas buenas anchoas, jamón de Jabugo, queso curado, aceitunas negras aliñadas, salmón ahumado, salchichón y chorizo ibérico ¿Qué os parece tomarlo mientras degustamos el vino del posadero?

Ángel y Maribel: Perfecto, pongamos manos a la obra.

Acotación escénica: Mientras todos partían los embutido, las moscas hicieron su entrada triunfal.

Miguel: Mejor comer dentro o las moscas terminarán comiendo más que nosotros.

Escena 9ª.

Acotación escénica: Todos asienten con la cabeza y pasan los platos al comedor de la casa, ya, con todo colocado  se sientan en el ruinoso sofá y se disponen a comer.

Ángel: Joder se olvidó el vino, Miguel ve tú que eres el más joven.

Miguel: Tú el caso es no moverte, bueno ya voy yo, ¿Los vasos de plástico?

Maribel: Están fuera, se me olvidaron a mi.

Acotación escénica: Miguel, marcha fuera. Una vez en el porche, llena los tres vasos con vino he introduce en dos de ellos, las pastillas que había cogido de casa. Entra en la casa nuevamente, coloca los vasos en la mesa y se sienta.

Ángel: Vaya ajedrecista, haberte traído la botella, ahora te tocará levantarte otra vez.

Miguel: Estaba demasiado caliente, listillo, la deje un rato en el congelador, par que coja buena temperatura.

Maribel: Bien pensado.

Acotación escénica: Todos mirándose y con gran alegría brindan antes de comer. Poco después de brindar, al casi terminar de la copa de vino, Maribel y Ángel caen redondos al suelo.
Miguel sale rápido de la casa, Maribel y Ángel estarán drogados por los barbitúricos solo unas horas, todo debe ser rápido, saca la comida del congelador y entra en la casa.

Escena 10ª.

Acotación escénica: Rodando por el suelo, lleva a Ángel y Maribel al porche, donde después con gran esfuerzo consigue introducirlos en el congelador, todo a pasado en 20 minutos.


Miguel: !Perfecto¡ Ahora drogados, inconscientes y  en el congelador, moriréis en cuestión de minutos, no más de hora u hora y media. ¡Maribel! ¡Ilusa! ¿ Creíste que compartiría la fama contigo? Ahora, ¡Yo! soy el único escritor con talento en esta nuestra Almería, las subvenciones, los fondos culturales, las becas, todo, todo es mio.

La sentencia de Ángel

En breve, un grupo de tres locos amigos, publicaremos como nos asesinamos unos a otros, si lo se, el aburrimiento es muy malo, el caso es escribir e intentar tocar todos los géneros posibles y el negro, es uno de ellos, cada uno de nosotros, a saber, Ángel Simón autor del blog latertuliadetheleme Maribel Cerecuela autora del blog diariovoz y un servidor hará un relato, en el que relatará el asesinato de uno de nosotros, yo escogí a mi amigo Ángel, aquí podéis ver como esta tarde le hemos dado la agradable noticia Maribel y yo.

<a href="http://www.grapheine.com/etiquette-pot-de-miel-de-noisy-f133.html" title="publicité entreprise">agence de communication online</a>

3 de septiembre de 2011

¿Existe el Alma? ¿Qué es el alma?


Ocurre que en muchas ocasiones, charlando con los amigos o familia, escuchamos e incluso usamos esa gran frase "Es que tengo un sexto sentido para esto" 

¿Un sexto sentido? ¿Cómo?

Sin duda alguna vez, hemos oído o dicho:

  • No se como, pero esto esta ganado, lo siento  -en una posición complicada de ajedrez-
  • Estos los van a dejar -y poco después se pelean-
  • Hoy me da a mi que en lugar del de siempre vendrá otro profe -y así pasa-
  • Este sitio lo conozco yo, vamos que es por esta calle -y nunca haber estado en dicho sitio-


Muchas son las definiciones que a lo largo de la historia han sido dadas al termino Alma, estas, son algunas de las más importantes para mi:

  • Descartes: define alma como cosa pensante opuesta a cosa "extensa" (res cogitna versus res extensa).
  • Espinoza: habla del alma como atributo y modo de la substancia divina.
  • Leibiniz: la llama mónada cerrada en sí misma.
  • Lessing: como aspiración infinita.
  • Kant: la califica de imposibilidad de aprehender lo absoluto.
  • Ficht: como saber y acción.
  • Hegel: dice que el alma es el auto desarrollo de la idea.
  • Schelling: la define como potencia mística.
  • Nietzche: invención y ente imaginario del común de la gente, que ayuda a fortalecer las creencias de la existencia de un dios o mas específicamente de "Dios".
  • Freud: como diferencia entre el "yo" y el "súper-yo".
  • Jasper: la define como "existencialidad".
  • Heideger: como "ser-ahí".
  • Bloch: como realización originaria del futuro.

También ocurre que escuchamos o decimos frases del tipo:
  • Tiene una mano para la cocina que parece profesional
  • Estudiando los dos lo mismo y en el mismo sitio, este le da su toque.
  • Tiene un arte especial.
  • Parece que le corre por las venas.
  • Lo suyo es innato, ya desde pequeño...
¿Es esto un don? ¿Ese ese don una habilidad adquirida del Alma? ¿Puede el Alma adquirir habilidades? ¿Muere el Alma o se muda de casa?

Para Platón el Alma es inmortal, es un ser que antes de ser humano ya conoce la verdad de todo, que ha vivido tantas vidas que todo lo ha visto y todo lo sabe, es por ello, que para Platón, el aprender es solo recordar, recordar las cosas que el Alma ya a vivido. 
¿Encaja esto con las frases anteriores? De ser cierto, la definición de Platón, sería más sencillo, entender las "habilidades innatas" en algunos seres humanos para determinadas acciones, simplemente su Alma, ya sabía hacerlas bien y con un simple recordatorio esta persona las recuerda.

Otras definiciones, asocian el Alma con la Conciencia social, los llamados remordimientos, ¿ Pensáis que están unidos el Alma y la Conciencia? ¿Puede tener un ser Alma y no Conciencia? ¿Y Conciencia pero no Alma? 

Para terminar os diré, que aunque es un mito, y no hay prueba física que lo demuestre, la cantidad exacta pero si la perdida, todo ser humano, pierde al morir, la cantidad de 21 gramos ¿Es este el peso del Alma? ¿Sirve esta perdida para justificar su existencia? ¿ Tenéis alma, propia o alquilada?

30 de agosto de 2011

Poema Nº 20 Pablo Neruda

Según yo lo entiendo, la literatura es un arte y más aún la poesía, del mismo modo, también lo es la música, ahora bien ¿Qué pasa si los fusionamos? ¿Que os parecen los poemas cantados? ¿Ganan o pierden en calidad y trasmisión?

Aquí os dejo un vídeo del famoso poema Nº20 de Pablo Neruda, a la voz de Alex Ubago