18 de julio de 2013

Una vela en el rincón

Miguel Álvarez


I

Hoy nuevamente pienso en ti
hoy, 
en el rincón
prendí la vela carabina de nuestros cuerpos.

II

Una vela que tintinea 
al compás del pensamiento
guiando en su viaje al peregrino
que no aguarda, que no busca,
que a golpe de destello sólo sigue su camino.

III

Envuelto en este aire, de tradición y misticismo,
me embaucan los aromas de las viejas religiones
arden la ruda, la sabia y el romero
y yo mientras contemplo 
una vela en el rincón.

16 de julio de 2013

Polvo de una noche.

Miguel Álvarez 
 
En las charlas de café pasan muchas cosas, una de ellas es hablar con el grán Ángel Simón sobre poesía y que te descubra que a tus poemas les sobran miles de comas (,) que la maravilla del verso libre radica en partir el verso, por donde te salga del alma, para hacer así, que la parada en la lectura vaya donde guste.
Gracias Don Ángel
. 


La fría noche anduve entre cálidos ramajes
 desnudando entre tus plumas los paisajes de tu cupero.

Y a la llegada del alba nos alejamos sin querer, 
sin sentir,
 sin saber el porqué nos retorcimos cual alondras erizadas de un ...]destino
 que marcaba
gobernando por las pautas del tiempo
el viaje
y el camino.

14 de julio de 2013

De viaje a mi interior

Miguel Álvarez


I

Aquí me siento
y contemplo el paso del tiempo
mientras mis manos sostienen el caldo,
fruto de la tierra y del sol
y veo
lo que mis ojos callan y ve mi corazón.

II

Busco tras de mi,
a mi alrededor,
en lo que calla,
en lo que huele,
en lo que habla,
en mi interior.

III

Busco,
y busco
y busco,
mas no se si buscando encontraré.
Busco
y busco

11 de julio de 2013

Arrebataron sus manos, sedientas de otra piel

Miguel Álvarez

Se que comentar un poema es una árdua tarea, que implica una lectura detallada y, que a pesar de ello, según el lector y el estado de este puede entenderse el poema de forma distinta. Aún a pesar de ello me gustaría que todos los que podáis, analicéis este poema, mejor dicho, que comentéis sobre que habla, que quiere expresar el autor con estas lineas a vuestro entender. El por qué es simple, quiero saber, si cuando la gente me lee entiende lo que yo quiero expresar. Mil gracias a todos.


 I

Arrebataron sus manos, sedientas de otra piel,
al infame vástago del tiempo, de la noche y´del pasado,
que danzaba libre, inflingiendo primacía. Allí,
donde en el hombre arraigase remembranza alguna.

II
Despojó su mirar, su reir y su hablar, las marchitas 
capas de pergamo que escudasen, el encarnecido
y maltrecho fruto de la desdichada existencia.

III

Allí donde el miedo reinaba, pude ver, tras el velo,
la esperanza, tras la efímera capa que brinda la duda,
y comprendí que eran hermanas, de la vida las estancias.

10 de julio de 2013

Los viajes de la mente

 Miguel Álvarez
©  Pejota
I
Recorrer en quietud, la laguna estigia de la vida
y sumergirse, en sus más oscuros recovecos
me convierte, en un itinerante recursivo.

II

Ahondar en el por qué del viaje, en el cómo, 
y disipar, la vivez de la imagen del momento,
trasmuta el estar en memento, vademecúm de pensamientos.

III

Y ahora que espiro, la última gota de aire
que emprendió conmigo el viaje, espero,
expire también esta estancia de"quejío"

9 de julio de 2013

Un atardecer en mi vida.

Miguel Álvarez
I

¿Reflejan las espadas celestiales pensamientos que se fugan?
¿Albergan esperanzas perdidas en los sueños ya marchitos?
¿Son acaso una escalera, que une presente y destino? 

II

Pasan los minutos y mientras escribo estas lineas trunca el sol su suerte, 
y se depeja, de antiguas ideas, de pensamientos vacios, de cuerpos ingrávidos
para volver, mañana nuevamente, sobre el horizonte a sostener la suerte de los hombres.

6 de julio de 2013

Viertes

 Miguel Álvarez

I

Sobre esta materia inerte, dominada con garra
por el pálpito incesante, de un núcleo encarnecido
que con estupor rige, el destino de la vida.

II

Sobre esta materia inerte, la virtudes del letargo
adormecido, la paz del frío, de un sentir que te cala
hasta los sesos estremeciendo los sentidos.

III

Sobre esta materia inerte, en cada atónito paseo;
sobre, y bajo, y dentro de tu húmido manto
la paz, el sosiego, la quietud que necesito.