Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas

17 de junio de 2013

Concurso de cuentos y relatos 2013 Candil Radio

Miguel Álvarez

El otro día, se me olvidó contarlo, decidimos, tres de los jinetes del apocalipsis, a saber:
  1. Ángel Simón, blogmaster de La tertulia de Theleme
  2. Maribel Cerezuela, blogmaster de Diariovoz
  3. Miguel Álvarez, el que escribe y blogmaster de este blog
El presentarnos al certamen que organiza Candil Radio, un concurso de cuentos y relatos, en esta página podréis ver las bases del torneo y como no, todos los escritores almerienses estáis invitados.

Bases concurso de cuentos y relatos 2013, Candil Radio 

Asi que necesito de vuestra ayuda, NECESITO TEMAS SOBRE LOS QUE ESCRIBIR.

28 de septiembre de 2012

Lo que antes que yo, hizo mi padre

Miguel Álvarez

Maribel, Maribel.

Maribel ese ser bonachón que todos tenemos como amigos, esa persona buena, hacedora de conciencia, esa persona que hay en todos los circulos, esa que se aburre mucho, y fruto de ello tiene ideas descabelladas como ser  izquierdosa o lanzar retos al aire, a nosotros, sus pobres amigos, indefensos ante esa mirada de cordero acompasa con un leve giro de cuello, su marca.

Pues bien, al parecer, yo no me enteré, nos reto hace unos días, a principios de mes ha escribir un relato, donde el sombrero tuviese cierto protagonismo y bien, claro está y citadas sus armas, anteriormente, no hemos tenido más remedio que aceptar, dicho reto, mi gran amigo Ángel Simón del blog La Trtulia de Theleme y un servidor. Eso sí, el de ella no sabremos cuando estará en su blog Diariovoz

"Manuel qué haces" -Preguntó Pablo, el nieto más pequeño, a su abuelo-
"Lo que antes que yo, hizo mi padre" -Contesto Manuel, mientras Pablo, de 8 años, miro extrañado a su abuelo, como entrelazaba, con sus manos, unas plantas secas, para salir corriendo de casa e ir a jugar a las chiqueras.

Manuel era un hombre de vida, un hombre del campo, desde pequeño criado entre tierras y animales, conocedor de los secretos de la vida, del esfuerzo. 

Hombre con sombrero de paja
(gentileza de GM Barranco)
De joven debió ser un hombre alto, alto y delgado, ahora, con el paso de los años y los esfuerzos de la vida, era más pellejo que carne, más hueso que vida y acusado, por una gran "chepa" causada sin duda, por los años,  los meses, por del día a dia incesante en una vega, azada en mano. Su aspecto lo hacía inconfudible, reconocible desde lo lejos, alla por donde fuere siempre iba igual, sus pantalones, de ese color gris feo, cómo lo llaman...¡gris Marengo! y su camisa, de aquellas de la guerra, esas de franela a rayas, que como dice mi abuela "duran toda la vida"sus alpargatas de tela negra y suela de cañamo y como no, inseparable, su ajado y mugriento sombrero de paja, que aparantaba tener, al menos, tantos años como él.

Como cada fin de semana Pablo volvió, con su familia, al cortijo de los abuelos, y allí sobre la mesa encontró un bonito sombrero nuevo, de blanca paja, parecido al de su abuelo, pero mucho más limpio y pequeño, con una nota que rezaba: "ven donde los pollos, el abuelo Manuel"

18 de julio de 2012

El despertar

El pasar de los días incesantes y monótonos, despertar, café del malo, noticias, crisis, paro, desastres, muertes, guerras, hambres, hacer la compra, cocinar, comer y fregar, andar bajo el torrido sol en busca de un qué hacer, llegar, duchar, descansar, cenar, no tener para pagar, pensar y como siempre, una vez más, dormir y volver a empezar, atronillaban cada vez más el ambiente, seco y acolorado de un verano mediterraneo que no dejaba transpirar las mentes de los hombres, y en esta, en este marco de pasión ardiente, de divageos inútiles y sin sabores varios, la rueda de la vida unió, por destino o azar dos mentes dispares, que al juntarse divagaban por los rios y efluvios de la vida.

Él, desahuciado de esperanza, moribundo en el deseo de ser como antaño explotado, casi exclavizado habíalo ya todo dado.

Ella, desquiciada, amargada del frenesí de la vida, de los excesos del dinero, de una familia que no tenía más familia que el trabajo y el deber, ella, cansada de vivir una vida tan intensa que no dejaba lugar al sentir.

Al caer el ocaso, con el despertar del subconsciente, amparandose ambos para no pecar de locos en el cansancio de la noche, bromeaban con la muerte.

Sin parar, bromeaban o no, en busqueda de un suicidio digno, de uno a la altura de sus seres superiores, construidos de una pasta de tapioca alimentada por las tintas de experiencias de unas vidas ya vividas.

Una noche, sin previo aviso, dos cadaveres y una frase: El fin no es más que el principio de otra etapa

¿qué había pasado? ¿Qué dió lugar al suicidio?...