20 de septiembre de 2011

Merdipoema

Aquí me encuentro, sentado frente al ordenador comiendo sobras del chino y bebiendo coca-cola fogada y caliente, intentando escribir algo para actualizar el blog, tras cuatro días de inactividad y una tarde agotadora.

Por más que me esfuerzo, ya no en escribir, en pensar sobre que hacerlo, menos lo consigo así que he recordado una gran frase de mi profesor de literatura Antonio Reina: " Lo mejor para escribir, es simplemente, empezar". Comencemos, algo saldrá. 

Entre estruendosos susurros
y tensas banalidades.
Entre dulces momentos amargos
y una rueda de amistades.

El herrero de la vida, una amistad forjó,
el herrero de la vida, le otorgó caricias y amor.
Orgulloso de su obra, el orfebre la dotó
de una inmensa confianza que la corrompió.

Presa de la libertad la obra quebró,
y los guijarros que desprendía 
entre ambos causaban heridas.
El herrero, inmutable desde la lejanía
vio su obra desquebrajar, sin tan siquiera, pestañear.

Pero esa rueda ensangrentada que tanto había sufrido
esos amargos recuerdos de dulces momentos,
esos gritos callados, esos silencios.
Su obra volvieron a forjar
y el orfebre, orgullo grito: "¡Ahora, ahora es amistad!"



16 de septiembre de 2011

Merdipoema


No quiero oír malas lenguas
no quiero saber de espinas,
quiero que vueles libre a una isla perdida.
Donde una noche de verano, junto al susurro del mar
alguien maravilloso te haga olvidar,
donde los pilares de tu mundo comiencen a tambalear.

Que tu presente sea tu pasado,
que tu futuro se haga presente.
Que tu sueños sean tu vida
y el anhelo, la alegría.
Alegría por vivir aquello ya olvidado,
alegría por sentir lo que nunca fue pasado.

12 de septiembre de 2011

Pasiones Encontradas, Verano del 95


El verano del 95.



Al terminar el colegio, venía lo mejor, las vacaciones, horas y horas de libertad absoluta en la calle, rodeado de chicos que al igual que mis compañeros de clase solo pensaban en sexo.


En mi barrio eramos, los chicos de ahora cada vez menos con esto de Internet, el ordenador, las video consolas... bastante cafres, jugábamos, como antes lo habían hecho nuestros padres y después lo haría nuestros hermanos a juegos tales como, el aviso mosca, la botella, el pilla pilla, el escondite... y las guerras, este juego era con diferencia el preferido, consistía en hacer pandillas, dos o tres grupos de chicos que construían una caseta con maderas, plásticos y todo lo que encontrábamos a nuestro alrededor en un descampado cercano a nuestras casas, una vez construidas, hacíamos nuestras reuniones, y jugábamos las guerras, intentando destruir, a pedradas, las casetas rivales, con los jugadores del grupo contrario, dentro de ellas, ¡Cuantas pedradas nos hemos llevado!


 Las casetas no solo servían para jugar a las guerras, en ellas nos refugiábamos del abrasador sol Almeriense del verano, cuando salíamos a jugar a las 4 de la tarde, también donde guardábamos con recelo las revistas porno que no habíamos podido encontrar, era por así llamarlo, nuestro santuario.


La verdad es que como ya dije, tenemos muy mala memoria, para aquello que nos interesa, sin duda, si ahora les preguntasen: ¿Se han comparado la polla con otros chicos? ¿Se han hecho pajas con otros amigos, todos juntos? ¿Han jugado al famoso juego de la galleta? ¿O a ver quien se corre antes? Sin duda todos o casi de todos de ustedes dirían que no y sin duda también, casi todos estarían mintiéndose a ustedes mismos.

Me baso, para escribir estas lineas en mis propias experiencias, si yo he jugado a estos juegos, si muchos hemos comparado nuestros rabos, ansiosos de que el nuestro fuese el mayor, si hemos crecido y descubierto la sexualidad sin recelo y entre hombres, ¿Por qué negarlo? ¿Dónde está lo malo? La verdad, por más que lo pienso no lo se, pero si se que fueron momentos divertidos, diferentes, vividos a una edad concreta, donde cualquier escusa, por tonta que fuese, era buena para descubrir la sexualidad. No olvidaré nunca aquellas competiciones, aquellas muestras de hombría, aquellos momentos donde ingenuos relacionábamos el tamaño del rabo directamente con lo hombres que eramos.


Claro está, todo se sabe y aunque ciertamente no recuerdo el como fue, si se que todos mis amigos supieron, cada uno a su momento de mis gustos sexuales, de mi homosexualidad, ¿Me dieron de lado? ¿Sentí rechazo? La verdad es que no.


En esta sociedad nuestra, cada parecer, cada decisión nos acerca más a unos y nos aleja de otros, y las preferencias sexuales no iban a ser menos, del grupo de amigos, unos me dieron más de lado, aunque no completamente y otros siguieron tratándome como hasta el momento, los grandes y verdaderos amigos, siempre están, sea cual sea las decisiones que tomemos en la vida, lo curioso de la situación fue, que no fueron aquellos que se quedaron inmutables a la noticia de mi homosexualidad, sino los que limitaron su trato conmigo, los que, siempre a escondidas, buscaban de mi lo que más querían, el descubrir de las pasiones carnales.

¿Me estaba convirtiendo en una puta? ¿Se aprovechaban de mi? Estas preguntas me las formulaba una y otra vez y encontraban pues respuestas distintas según el momento y mi estado de ánimos, ahora, a tiempo corrido, y questionandomelas una vez más, creo que era yo el que se aprovechaba de ellos, yo tenía lo que quería cuando a mi me apetecía y ellos los que iban tras de mí, para conseguirlo, ¿Una puta? Ciertamente no, no lo creo.


Como todo pasa, en esta vida, también el tiempo paso, el verano terminó y dio paso al instituto, al madurar, a un sitio nuevo, a nuevos compañeros, a nuevos hombres, a nuevas experiencias.

11 de septiembre de 2011

Del pasado, del presente, de los amigos y un remix

Ahora entro, a las 01: 13 de la madrugada desde las 13:00 que a la fuerza, de mi casa me sacaron.

Hay momentos en la vida, esos que llamamos bajones, en los que a uno no le apetece nada, hoy era para mí uno de esos, pero gracias a la vida tengo a mi lado dos moscas cojoneras.

Andaba yo, sobre las 13h de hoy, cuando estas dos impresentables se presentaron en mi casa, aún habiéndolas dicho que andaría yo desnudo y sin ganas de salir, poco les importó. Arrancaron de mi ser la sabana que mis vergüenzas cubrían y una de ellas, llamemosla desde ahora sujeto 1, gritó: "Vamos ya con la picha fea que tienes". Desde ese momento, hasta ahora, aún no he parado, por ello creo que se merece un post, esta situación y estas sujetos, eso si, os pido disculpas por lo desordenado que puedan estar las ideas y las sensaciones que aquí pondré.

Nada más salir, fuimos de bares, a dejar unos pasteles a uno y luego a tomarnos unas cervecitas en otro, eso si, nada de como la gente normal, sino como los animales que somos. Tres eramos en la mesa y al venir la agradable camarera, ¡Y UNA MIERDA!, vaya mala "follá" que tenía, nos pedimos 6 cervezas, ¿Seis? Si, si, seis cervezas, tres al trago y las otras para degustarlas tranquilamente con nuestras exquisitas tapas.

A la de 4 cervezas tocaba el postre, y yo me decanté por un rico helado de mojito con sirope de fresa y frambuesas naturales, que hizo en mi, mezclado con el alcohol despertar tal erótico sentir que irremediablemente tuve un orgasmo a costa de la mano del sujeto 1, en medio del bar y con gente en el, como muestra este vídeo.


Lo siento no he podído girarlo, al hacerlo y subirlo a youtube, me perdía el audio.

Muchos quizás piensen que la cosa ya no podía ir a peor, pero no, todo puede siempre empeorar y nos fuimos directos a un pub a tomar un café, un café yo, una copa ellas y luego una copica más cada uno de nosotros, pero por fin, iluso de mi, todo creí terminado, cuando no, al subirnos al coche y tras hacer una... extraña parada, nos dirigimos camino de mi casa, pero no podía ser tan sencillo, teníamos que pasarnos por otro pub a tomar la última, bueno, yo tome un te pero hubo quien se metió un mojitazo.
En ese pub, me encontré con un ex-novio, un amigo y bueno... un cumulo extraño de sensaciones se dieron cita en mi cabeza, los recuerdos de un pasado a su lado, los recuerdo de mi recién terminada relación, las siempre odiosas comparaciones y por qué negarlo, el deseo de abrazarlo, os juro que sus abrazos son mágicos, pueden desahogar a una persona sin necesidad de palabra alguna, pero conseguí contenerme, pagaron, si si, pagaron porque eso si lo tienen, me secuestraron pero me invitaron a todo, y ya por fin, llegué a mi casa. Ahora ya si estaba a salvo.

Pero esa sensación no duró mucho, me comí una mil hoja de merengue que la sujeto 2 me había comprado, nos tumbamos en mi cama y ella que me conoce mejor que ningún otro ser vivo dijome: "¿Piensas en Joseico? "JAPUTA" que asco le tengo como me conoce, la respuesta estaba clara, era un si, por lo que nos dimos media vuelta, salimos de la casa y fuimos nuevamente a tomar otro café allí.
Terminado el café ya era hora de cenar, pues nada, cruzamos la avenida y al MC DONNAL, unas hamburguesitas, unas patatas fritas y para casa, pero ¡No! casa no, nos fuimos a ver a los vecinos para estar un rato en la puerta, tomar el aire y charlar, y ahora, por fin ahora entro por mi casa, ¿Cuando lloro yo? ¿Puede decirme alguien cuando lloro yo ahora mi desamor? ¿Sabe alguien si hay en el mundo mejores amigas?

10 de septiembre de 2011

El Alfil y la mula de carga


Como ya os advertí en post pasados, tres amigos decidimos matarnos, yo fui el primero en hacer mi relato, la segunda ha sido Maribel Cerezuela, del blog diariovoz, aquí tenéis el suyo.

El Alfil y la mula de carga

Los domingos y fiestas de guardar disfrutaba haciendo “arroz con leche” con mucha canela. Le pones demasiada, le decía Carmela, su vecina siempre oliendo lo que hacía desde el patio de la comunidad, reseca el arroz, insistía, y no tiene el mismo sabor. No le hacía caso.
Ese domingo, lo recuerda porque, para ser abril, hacía demasiado calor. Si abrías las ventanas el ladrido de los perros no le dejaba descansar. ¿Qué demonios les pasará hoy? Se metió en la cocina, sacó todos los preparativos, dispuso el orden de la receta, que, aunque se la sabía de memoria, no quería fallar y volvió a la terraza. Shhhhhhhhhhhhh, les gritó: ¡Callaros! Viannko, el pastor alemán, saltaba tanto asomando la cabeza por el terrado que parecía se quería tirar de un momento a otro a la calle. ¡Vaya día que llevan los pobres! Este vecino es un desastre. ¿Es que no los oye? Salió al rellano del pasillo, tocó a la puerta una y otra vez. Nada. No se oía nada. Volvió a tocar el timbre con más insistencia. Nada.

Entró en la casa, cogió un recipiente con agua, otro con restos de la cena y subió las escaleras. Les subiré esto para que se calmen. El chico se habrá quedado dormido en casa de algún amigo. Con cuidado fue subiendo los peldaños de mármol que en otro tiempo fue muy blanco. Llegó hasta la puerta, abrió el cerrojo que impide el paso, salvo a los vecinos y entró gritando… ¡Calma! ¡Calma! Viannko, siéntate. Pon orden aquí. Les puso el agua, les dejó la comida, y se sentó en el tranco de entrada a la terraza.

Los perros se calmaron un poco. Comieron, bebieron. Iban y venían de la comida a sus pies. Querían jugar o eso pensó ella. Viannko, el más grande, puso las patas encima de la baranda de la terraza. Miraba nervioso a todos lados. ¡Siéntate! Ven. Viannko, ven. Eso es. Tranquilo. Si tú estás tranquilo Mizala también lo estará. Ven pequeño, ven. ¿Qué bochorno hace verdad? Demasiado calor. ¿Dónde andará tu amo? Estuvo sentada un rato más. Cara al sol, pensaba dónde estaría su vecino, cuando oyó gritos, lloros… Viannko se levantó ladrando y gimiendo.

Se asomó viendo a Carmela en la terraza de enfrente que había puesto la radio a toda pastilla. Seguía llorando. ¡Qué pena! ¡Ay! Madre de Dios. ¡Qué pena de hijo! ¿Cómo habrá sido? ¿Quién ha podido hacer semejante atrocidad? ¡Madre mía! ¡Qué pena! Carmela. Grité. ¿Qué te pasa mujer? Escucha. Escucha. Las noticias han dicho que “Ha sido encontrado un chico, con las piernas atadas de un árbol, cabeza abajo, y en el pecho clavada una pieza de ajedrez”. Mizala, como si supiera de quién estaba hablando la radio empezó a gimotear. Viannko, más nervioso, no paraba de saltar y ladrar.

Sin saberlo, los perros estaban dando una nota a la retransmisión radiofónica. Un poco después, Antonio Felipe Rubio, en las noticias, aclaraba que el chico joven encontrado se llamaba Miguel Álvarez, jugador profesional de ajedrez, excelente escritor de novela negra, amante del teatro y los clásicos. Anunció, para el día siguiente, una entrevistaría con el tesorero de la Federación de Ajedrez,  Ángel Simón, un colega y amigo de Miguel Álvarez, que expondría el proyecto que había decidido la Federación de Ajedrez, sobre la marcha e improvisadamente, para hacerle una mención honorífica anual, con inversión de unos cuantos millones para la apertura de la casa de John Lennon, que amén de la música, le dejarían una habitación, en régimen de alquiler gratuito,  para torneos de ajedrez, tanto a nivel provincial como internacional, desde esa primavera hasta que el Excmo. Ayuntamiento tuviera a bien mantener y patrocinar.

Dos días después, pasados los funerales correspondientes y hecha la autopsia, los titulares de los periódicos seguían haciéndose eco de la noticia con todo tipo de detalles, fotografías de un cuerpo esbelto, guapo aún después de muerto, desnudo, sin más ropa que ese Alfil clavado en su pecho. Todo eran especulaciones. 

Nadie sabía qué podría haber desencadenado tal suceso. Al día siguiente, tal y como se había anunciado, a la entrada de la radio, allí se encontraba Ángel Simón, demasiado pálido a pesar de su piel siempre pálida, con ojos como abstraídos en una nota que no acaba de sonar. Le pregunté qué le pasaba. Pero no parecía oírme. Entró en la radio. Mientras los amigos estábamos fuera oyendo la entrevista donde un mordaz presentador, como sopesando lo que Ángel le contaba, desvió el tema del trofeo honorífico por la muerte de Miguel para indagar mucho más sobre la vida y la amistad que habían compartido. 

En un momento de la entrevista, Ángel gritó: “Se lo advertí, no iba a consentirle que me hiciese la Variante Najdorf”, -“Seguramente, la forma más popular de jugar la Defensa Siciliana. Mantiene elástica la situación de sus piezas sin definir la situación de sus peones centrales, los cuales serán ubicados en función de las casillas que ocupen las figuras blancas”-.

 Entrevistador y controlador de sonido se miraron con cara de querer saber qué había balbuceado el entrevistado sin que cayera en la cuenta de la gravedad de la frase y se cerrara en banda. – Ángel, conocía el paraje dónde fue encontrado su amigo? – Claro, explicó, queda muy cerca del mirador de la Azucena, un poco más arriba está mi nueva casa, ¿Cómo no iba a conocerlo si él vino conmigo cuando me la compré? Precisamente él insistió porque se respiraba un ambiente tranquilo, propio de nuestro juego, amable la gente, nos deja estar en la parte oriental del mirador, sin tiempo, sin ruidos, jugando toda la tarde nuestras partidas diarias.


-Y tiene alguna explicación de cómo pudo llegar su amigo allí, sabiendo que ese día no habría nadie en casa porque según usted mismo afirmó, dejó bien claro que estaría de viaje toda la semana?- No. No le puedo decir qué hacía allí.

Fuera, todos los amigos del club de ajedrez AJAJA, se estaban dando codazos y preguntándose si iban a dejar que el amigo Ángel se saliera con la suya sin castigo por lo que estaban creyendo descubrir y que pensaba que era un asesinato cruel de un maestro de Ajedrez. Ella estaba callada. Miraba el suelo. Un suelo que por puro azar era de losas blancas y negras. Sintió mucha rabia, luego impotencia, y después, como por inercia, tomó una decisión. A esto que salió Ángel por la puerta principal de la Radio, saludó a los amigos, y levantó los brazos con marcado sentimiento. Se acercó por detrás, y en el costado, le dio un pequeño toque de aviso. – Sabemos que has sido tú- Lo demostraré-. Toda la Federación en pleno miraba y le increpaban con preguntas sin sentido o le gritaban que sabían que él había sido el que llevó a nuestro amigo a aquél paraje, vivo o muerto…

La cosa quedó ahí. Ángel se marchó para su casa y todos los demás contertulios se fueron dispersando. No había pasado una hora que terminó la entrevista y un grupo de los más amigos estaba reunido en el“Relampaguito” tramando algo que no se entendía muy bien qué era. 


Dos días después, tocaron a su puerta. Abrió y un atractivo policía que le dijo: “Queda usted detenida por la muerte del tesorero de la Federación de Ajedrez, Sr. D. Ángel Simón” –¿Cómo que detenida? ¡No he salido de mi casa en tres días!-¡Vamos! -Ya le contará todo eso que dice al juez. ¡Vamos!

8 de septiembre de 2011

Pasiones Encontradas

Hola chic@s, estos son los dos primeros capítulos, digamos de una novelita, que empecé a escribir, hace algún tiempo y ahora, que nuevamente he retomado esto del pesado arte de escribir, no se si retomar u olvidar. ¿Cómo la veis? ¿Merece la pena que la termine?

Pasiones Encontradas.
por
Miguel Álvarez
Hace ya quince años.
No podré olvidar nunca aquel último año de colegio, teníamos ya los 13 años todos nosotros, estábamos en pleno apogeo hormonal y nada, nada había en nuestras mentes más allá de un único pensamiento, el sexo. Todo lo que rodeaba nuestra vida cotidiana terminaba relacionado con él, desde el viaje de estudios, hasta el verano.
Supongo que como el resto de los adolescentes de todas las épocas, pasadas y futuras, nuestras vidas eran de lo más monótonas, al colegio por las mañanas, comedor allí mismo, clases por las tardes y actividades extraescolares, así había sido hasta entonces. Lejos quedaban los años del parvulario y de primaria, donde chicos y chicas jugábamos juntos sin importar el sexo ni el juego. Pero ahora, ahora ya no, los chicos teníamos que jugar con chicos y como no, a juegos de chicos, football, por otra parte, las chicas, hacían lo mismo, jugar al vóley, el elástico y hablar de “cosas de chicas”, ¡Pobre de aquel chico que le diera por jugar al elástico o al vóley!
Pero entonces y de forma tan paulatina que pasó inadvertida para todos, la sexualidad cambió nuestra forma de ser, nuestros grupos de amigos, y para algunos, dio un giro inesperado a sus vidas. Con eso llamado pubertad o adolescencia, nos volvimos crueles, discriminadores…Amigos de toda la vida, empezaron a darse de lado por tener gafas, o ser gorditos, chicos que apenas ni se conocían se hacían inseparables por eso de la popularidad, por ser los cabecillas del grupo, ahora los amigos no eran amigos, eran simplemente personas con intereses comunes.
¿Es la sexualidad, asesina de la inocencia? ¿O el simple hecho de envejecer hace que dejemos a un lado la felicidad para preocuparnos del que dirán?
Bueno, eso ya sería cambiarnos de tema, así que mejor centrarnos y volver al redil.
Como pasa con todo en la vida tenía que pasar con la sexualidad, algunos llegan antes, otros más tarde, otros simplemente no llegan y bueno...algunos, por motivos que desconozco simplemente escogen caminos alternativos.
No olvidaré nunca aquel día de octavo de la E.G.B, estábamos un grupo de chicos reunidos, hablando juntos, cosas de chicos, cuando Juan dijo: “Dios como está el culo de Isa” esa frase cambió mi vida para siempre, como si de un demonio deseando salir se tratase, las palabras brotaron de mi boca “A mí me gusta más el tuyo” y entonces todo cambió.
Octavo de la E.G.B
Tras aquella frase vomitada por mi boca todo cambió y yo debía cambiar al mismo tiempo o la situación terminaría conmigo, en ese momento no me di cuenta, pero ahora comprendo, mejor que muchos, eso de lo que tanto nos han hablado durante nuestro estudios, la capacidad de adaptación del hombre al medio. Ahora comprendo, como las habilidades sociales de un individuo pueden hacerle salir mejor o peor parado de la misma situación, como simplemente tu forma de afrontar, en este caso tu sexualidad, puede hacerte caer en una espiral de desprecio donde todos te den de lado, convertirte en el bufón de tus amigos, o simplemente hacerte llevar una vida “normal”.
Octavo fue un año crítico en mi vida, tras aquella frase mis relaciones con los compañeros de sexo masculino cambiaron drásticamente y no podía consentir que aquello pasara, no podía simplemente dejar que ellos, los que consideraba amigos, mis compañeros me diesen de lado, quizás por ello tuve que madurar más rápido, pensar más y mejor, y por qué negarlo, hacer uso de todo mi ser para “engañarlos” y llevarlos a mi camino.
Este fue un año de cambios, deje de jugar al football sala y me apunté a biblioteca, esto puede parecer una decisión idiota, si se meten contigo por ser mariquita cómo quitarse de football, ¿Qué sentido puede tener eso? ¿No era mejor demostrar que se puede ser gay y jugar football? Ciertamente se puede, pero yo era consciente que no era un crack, realmente no era lo mío, así que tenía que sacar el máximo partido a mis armas y ser el encargado de la tele, el video, la biblioteca y la llave maestra de las puertas de las clases podía darme ciertas ventajas que posteriormente usar, como así sucedió.
Las semanas fueron pasando y mi reputación como enchufado, empollón y mariquita iban en aumento, era simplemente el chico bueno para los profesores y el mariquita del colegio para los compañeros.
Pero como antes dije, los adolescentes solo teníamos una cosa en la cabeza, una con la que lo relacionábamos todo y estaba por encima de todo, el sexo. Hoy, ya no es como antes, ahora casi todo el que quiere puede con gran facilidad tener relaciones sexuales sin importar la edad, ni el donde, pero antes, el sexo era un tema tabú, los padres apenas nos hablaban de él, no había internet, casi no se daban charlas de sexualidad en los colegios ni institutos, solo sabíamos lo que habíamos visto en las famosas revistas porno de la época que alguno conseguía cogerle a su padre, los más afortunados habían encontrado el sitio secreto donde sus padres guardaban las películas X y poco más, pero si teníamos todos una cosa clara, todos queríamos tener sexo y lo queríamos ya. Ese deseo incontrolable de tener sexo, de querer ser mayores, sería mi mejor arma.
Pensé, analicé, estudié por mucho tiempo quien sería la persona ideal para empezar a experimentar nuevas sensaciones, para descubrir los placeres carnales y sin duda para conseguirlo había que empezar por los marginados, los raritos, el de gafas, el repetidor…Vamos nade de ir a por los deportistas, ni por los populares hasta que todo no estuviese bien pulido.
Aquél octavo curso pasó, y fue algo que jamas olvidaré, no entraré en largos detalles, ni en el cómo o el por qué, solo os diré que tras ese curso, que después de mucho hacer y pensar, aprobé todo mi curso, con buenas notas, me llevé grandes amistades, que aún hoy conservo, disfruté del viaje de estudios, como sin duda, ninguno otro, pues yo, yo me “lié” con todos y cada uno de los chicos que quise del colegio, eso sí, ni entre ellos saben quienes son.
De entre ellos, como a cualquier persona que mantiene en su vida varias relaciones, algunos me marcaron más, otros menos y algunos solo fueron un mal polvo. Sin duda, dos de ellos merece, el estar en este escrito, el tener su espacio.

7 de septiembre de 2011

Diez razones que amar.


 ¿Qué es amor? Esta es posiblemente la pregunta más formulada en la  historia, las que más diferentes respuestas tiene, aquella que ni matemáticos ni filósofos, con exactitud sabes responder.
Para mi amar, es simplemente amor, y amor no es otra cosa, que desear lo bueno y soportar lo malo de cada uno de nosotros.









Amo, por amar amo.
Amo tu ser, tus ojos, tu piel.

Amo el acariciar de tus zarpas,
amo el rasgar de tus garras.

Amo de tu boca, el hedor en la mañana,
amo del váter, tu sonata.

Amo, por amar amo.
Amo tu mirar, tu querer, tu callar.